Lucia
Era un retoño sostenido por Dios, un soplo apenas. Cuando se echó al mundo, los agoreros esperaron para verla hacer, pero a su cuerpo mordido le nacieron ramas.
Era un milagro, dijeron todos, cuando encontró el amor, pero su voz era un alumbramiento y sus dedos pequeños como la ternura. Un milagro, cuando nacieron las palabras, porque el corsé se apretaba como la hiedra, como una maldición.
Era pequeña como una semilla, pero volvía gigante lo que tocaba. Era una hebra del destino en nuestras manos, una brizna, una lágrima helada. Serena como quien se ha sentado a solas con La Vida.
Cuando se fue, murieron Todas las mariposas de la tierra.
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Reinaldo Cedeño Pineda









Rosana dijo
(Del Libro “Los corderos alzan la vista”)
Reinaldo Cedeño Pineda (Santiago de Cuba, 1968). Licenciado en Periodismo y Master en Ciencias de la Comunicación Social. Premio Nacional de Periodismo Cultural en Cuba, 1998 y 2001. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)
14 Febrero 2011 | 06:19 PM