"No hay túnel que dure cien años, mi vida. Mirá como se arruga la tiniebla, la procesión  de pálidas se desbarranca, los funcionarios inauguran ruinas. Y vos y yo fundamos aires buenos.

Donde estará la plata de mi río, solo barro y olitas de minué. En los camalotes cantan las sirenas, pero Ulises camionero no las oye, solo escucha la radio

Llueve liquen en los decrépitos televisores, buenas noches a todos  mariposas y difuntos. Trasmiten en cadena las cadenas.

 El cemento se cansa de ser cobija de la pampa. Por los baches asoma la luz mala, resucitan cardos y maíces, abran paro a las luciérnagas curiosas.

 

Viento Sur, olor de transparencia, silbo de la calandria, madrecita cantora del primer rayo de la aurora.  La sopa de los pobres llega al centro.

 Ventolina que barre tormentas, lavadero del alma, nos deja serenitos, reciclando la pena en vasto amor. Silbo de la calandria, y vidalita de esperanza.

 Darle cuerda al amanecer, empujar un poco al sol, al buen día meterlo en la casa. Silba la calandria y nos sorprende en vela. Amuchados, con ganas de seguir.

Estación  claridad, vamos llegando."

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Maria Elena Walsh