Si tu amor busco a solas, entregado

a un éxtasis errante y sin conciencia,

no sé qué resplandor de adolescencia

unge mi piel, ya siempre a tu cuidado.

 

Mi boca acerco a tu rumor nevado,

purísimo sabor de tu presencia,

espuma dulce para mi dolencia

de soledad, al sol de tu costado.

 

No sé a qué paraíso de indolentes

me llevas o nos llevan así unidos,

tu desnudo y mi sombra a la deriva.

 

Sólo sé que tus labios transparentes

hoy se entreabren dulces y vencidos

al paso de mi sangre fugitiva.

 

José Luís Cano.