"La primera vez que oí cantar a Tania Libertad,  tuve la revelación de las alturas de la emoción a que puede llevarnos una voz desnuda, sola delante del mundo,  sin ningún instrumento que la acompañara.

Tania cantaba a capella "La paloma", de Rafael Alberti, y cada nota acariciaba una cuerda de mi sensibilidad hasta el deslumbramiento"

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 José Saramago