La que sin ser yo no es otra

la de tirantes dedos para acariciar

el espino escribe

pocos años pocas horas

no menos de mil

no más de mil

recoge la herida de la tierra amarga

para protegerse

de la orgullosa espesura

sostenida por siete pájaros azules

su soledad no derrama pájaros

árboles con amplias miradas

antigua huella de adioses

guardaron para ella la señal

y las flores grandes triunfadoras

le cortaron es suspiro inocente

joven aún no la conozco

ella y yo dos manos de trazo libre

para esquivar la espera

dos pies en forma de pies

para marchar al combate

dos ojos que siempre miran recuerdos

Diosa y mujer

Nosotras

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© Lauren Mendinueta

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