Soy la amante

que estrenas,

la nueva, la eterna,

la de muslos trigueños,

columnas seguras

que se abren perfectamente

para dar paso

a tu mar ancho y espeso.

 

Soy la de paralelas montañas,

erectas, duras,

por donde han caminado

pájaros heridos de amor.

 

Soy la amante nocturna,

la de noctámbulos besos,

( mis ojos, túneles profundos

donde se pierde la soledad).

 

Soy la de siempre, la eterna,

la que te arranca el hastío

de cada costado,

la que se tiende plácidamente,

la que se para,

la que te sorprende,

la que se quita las vestiduras

y se lava en tu río claro.

 

Soy la que te crucifica

con mis ojos, con mi lengua,

la que se pierde

en tu mirada leal,

la que infatigable

recorre tu cuerpo,

la que vibra con devoción

en tu silencioso mundo.

 

Soy ella, la eterna,

la antigua, la nueva,

la de siempre

la de ambivalentes tardes.

 

Soy la que renace,

la que se abre

la que se cierra.

.

Orietta Lozano