Siempre en la orilla azul de mis ideas,

con tu rumor de besos reiterados,

y la cresta de espuma sonriente.

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Tú, como el mar, me trepas y costeas,

yo, suavidad, no tengo acantilados,

sólo una playa soy, por ti yaciente.

 

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F.A.Hidalgo