Hoy el alma me pesa. Todo se apaga en mí, en un palpitar

leve fundido a mi cansancio. En la sombra que te sigue

susurrando, por este camino que es olvido y distancia.

Todo se apaga: este canto quieto en tus orillas,

 esta prisión de sangre y niebla.

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Yanira Soundy