Son los amores ráfagas de viento:

Llegan, envuelven, vibran y se van.

Tal vez adquieren fuerza de huracán,

tal vez calor y suavidad de aliento.

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Pero, ya sosegado o turbulento

su carácter, efímeros serán,

y tanto cumplidor como rufián

entonarán idéntico lamento.

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Ven, ráfaga de amor, generadora

de la actitud que canta, ríe y llora;

ven, ráfaga de amor, aunque fugaz.

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Que tu soplo me azote, ciña y ciegue,

me exalte en su espiral, y no me niegue

la extraña dicha de vivir sin paz.

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F.A.Hidalgo