“Al principio, Sofía demuestra con largos silencios su desconfianza pero a medida que pasan los días, se acomoda a su situación y aprovecha el deseos de Don Ramón y Eulalia de conquistarla para conseguir cuento quiere.

Los gitanos no regresan, ni vuelve a saber de ellos. La niña nunca comprende por qué su madre no volvió a buscarla si decía quererla tanto. Tenía razon su padre al decir que los payos no eran gente de confiar, pero tampoco él había vuelto.

Crece con la identidad extraviada.

A veces tiene sueños largos y detallados en los que se ve gitana bailando en un círculo o leyendo fortunas y de los que se despierta llorando porque no logra jamás verle la cara a la madre, pero la mayor parte del tiempo sueña que los gitanos la rechazan porque tiene sangre de payos.

No puede decidir qué es y en los juegos infantiles cambia de rol con gran facilidad asimilándose a los demás o amenazándolos con los poderes mágicos de su oscura raza de origen que podrían convertirlos en sapos o en príncipes según cumplan o no con sus deseos.

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Sus memorias de antes del Diriá se compactan en un agujero negro que le deja para siempre horadado el corazón.”

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Gioconda Belli

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de “Sofía de los presagios” primer párrafo . Cap. III

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Nota: no se por que, pero tengo el presentimiento que este libro me hará en su transcurso, soltar unas cuantas lágrimas…. Supongo que es el gran don que tienen los escritores: sembrar emociones con sus palabras