“Lo siento, lo siento tanto, pero hice lo que pude, lo que me permitiste hacer, traté de acercarme, pero no pude, barreras constantes, insoslayables, impenetrables pusiste.

Di lo que pude y como puede, lo mejor que tenia, pero creo que nunca lo entendiste, y ahora me doy cuenta que no tiene sentido, está acompañando el que quiere estarlo, y tu no lo quieres.

Gracias por lo recibido, gracias por lo poco que puede darte, pero me rindo, hasta aquí he llegado.

Que la vida nos de a los dos lo mejor.

Se despide quien siempre te quiso, y a la que tu jamás quisiste”

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Puso la carta en un sobre color azul, lo dejo sobre la mesa con una rosa, salió, cerró la puerta para nunca más abrirla.