Por diez centavos lo compré en la esquina

y vendiómelo un ángel desgarbado;

cuando a sacarle punta lo ponía

lo vi como un cañón pequeño y fuerte.

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Saltó la mina que estallaba ideas

y otra vez despuntólo el ángel triste.

Salí con él y un rostro de alto bronce

lo arrió de mi memoria. Distraída

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lo eché en el bolso entre pañuelos, cartas,

resecas flores, tubos colorantes,

billetes, papeletas y turrones.

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Iba hacia no sé dónde y con violencia

me alzó cualquier vehículo, y golpeando

iba mi bolso con su bomba adentro.

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Alfonsina Storni

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eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

Siguiendo esta serie de Alfonsina Storni

Nota: un lápiz…. un lápiz en manos de quien sabe poner en palabras las situaciones, las falsedades, el espanto, la armonía…. un lápiz… puede llegar a ser una “bomba” ….. ¿Será por eso que tanto temor le tienen a los que usan “los lápices”?