La mayoría de los seres humanos son como las hojas

que caen de los árboles,

que vuelan y revolotean por el aire,

vacilan y por último se precipitan al suelo.

Otros casi son como estrellas,

siguen su camino fijo,

ningún viento los alcanza,

pues llevan en su interior su ley y su meta.


Fragmento de Siddhartha

Herman Hesse