Pido la Paz y la palabra.
Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y
«Silencio»,
«sombra», «Vacío»,
etc.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«Océano pacífico»
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.
Blas de Otero
Imagen * John William Waterhouse
eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Reseña biográfica
Poeta español nacido en Bilbao en 1916.
Recibió una formación religiosa con los jesuitas y después de terminar su bachillerato se licenció en Derecho en Valladolid, carrera que nunca ejerció. Se trasladó luego a Madrid donde se dedicó por entero a la creación literaria.
Obtuvo varios premios importantes entre los que se cuentan: Boscán de Poesía en 1950, Premio de la Crítica en 1959 y el Fastenrath de
«A modo de antología» y «Todos mis sonetos», son sus obras más representativas.
Fallecido en Madrid en 1979.

Amiga,
Bellas palabras de un poeta valiente y comprometido, gracias por ellas.
Una imagen trágica que por mi condición de marino me hace recordar la dureza, el sacrificio y el peligro de esta profesión tan hermosa.
Besos.
PD: En estos premios virtuales de La Coctelera, he sido nombrado por un amigo. Mi recuerdo también ha sido para tí y, si te parece bien, pásate por mi casa para recoger el testigo.
Hola Jose
tu compatriota es creador de palabras dignas de leer, realmente ha sido para mi un satifactorio descrubrimiento , pues no lo conocia
Respecto al PD , paso por tu espacio a ver de que se trata
gracias , nos leemos
Amiga,
Te dejo un dolido y terrible poema de Blas de Otero´.
Besos.
...........
CRECIDA
Con la sangre hasta la cintura, algunas veces
con la sangre hasta el borde de la boca,
voy
avanzando
lentamente, con la sangre hasta el borde de los labios
algunas veces,
voy
avanzando sobre este viejo suelo, sobre
la tierra hundida en sangre,
voy
avanzando lentamente, hundiendo los brazos
en sangre,
algunas
veces tragando sangre,
voy sobre Europa
como en la proa de un barco desmantelado
que hace sangre,
voy
mirando, algunas veces,
al cielo
bajo,
que refleja
la luz de la sangre roja derramada,
avanzo
muy
penosamente, hundidos los brazos en espesa
sangre,
es
como una esperma roja represada,
mis pies
pisan sangre de hombres vivos
muertos,
cortados de repente, heridos súbitos,
niños
con el pequeño corazón volcado, voy
sumido en sangre
salida,
algunas veces
sube hasta los ojos y no me deja ver,
no
veo más que sangre,
siempre
sangre,
sobre Europa no hay más que
sangre.
Traigo una rosa en sangre entre las manos
ensangrentadas. Porque es que no hay más
que sangre,
y una horrorosa sed
dando gritos en medio de la sangre
´´´´
Jose.....es ..... no tengo palabras
dolido y terrible
Amiga,
El año pasado, en el Ateneo de Madrid tuvo lugar una cita para recordar el setenta aniversario del inicio del asedio de las tropas rebeldes de Franco sobre Madrid (tuvo lugar el 5/6 de noviembre de 1.936) y que se prolongó hasta abril de 1.939.
Con ese motivo se dieron cita viejos luchadores republicanos supervivientes, representantes políticos y de la cultura y durante el mismo la escritora, Almudena Grandes, leyó este poema.
Puedes suponer el efecto que me causó teniendo en cuenta el motivo de la reunión.
Basos.
jamás imaginé Jose el compromiso de este escritor, pues he leido ( tratando de elegir uno para el post) varios, y muchos son de otro tenor
Que privilegio el tuyo haber asistido a esa reunión , y conociendote la emoción que habrás sentido
sigo : pues es sus datos bibliograficos no figura nada de lo que me comentas .
PIDO LA PAZ Y LA PALABRA.....
La paz, para este mundo, porque la necesita, una paz que termine con las guerras y los sufrimientos de la gente... la paz ese lugar tranquilo donde uno puede sentir la presencia de Dios....
... y la palabra, para denunciar las injusticias que se cometen día a día, para llegar a el que lastima e hiere, para consolar a quien llora, para acompañar a los que sufren....
Pido la paz y la palabra... herramientas necesarias para empezar a construir un mundo mejor....
Un beso
marcela
palabra para defender la paz y la justicia Marcela
Me ha gustado mucho el verso que da título al poema: "Pido la Paz y la Palabra". Que reine la paz entre los seres humanos y la palabra sea el arma a utilizar. Que todos podamos expresarnos, sin lastimar al otro. Que podamos decir lo que sentimos, que nunca las palabras mueran calladas dentro nuestro.
Besosss Rosana, que comiences muy bien la semana!!
Gracias Mix, buen comienzo para ti tambien
La Paz...para calmar este mundo violento...que cesen las guerras...las muertes... y la palabra..que sea el arma que se empuñe.....para clamar por la vida de todos..
Cuando puedas Ro pasa por mi blog..te hago un pedido que estas en plena libertad de hacer o no...vos decides...
Un beso Amiga
pido las mismas cosas que vos Nancy
Paso por tu blog a ver de que se trata
gracias
ME SUMO A LA PETICION UNIVERSAL...
...Y TE DEJO TAMBIEN AQUI MI ABRAZO DE SIEMPRE Y MIS MAS SINCERAS
GRACIAAAAAAAAAAAAAAAAASSS
VOS SABES POR QUÉ....!!!!!!!!!!!!!
SALUD,COMPAÑERAAAAAAA......
Y QUE ASI SEA.....
asi sea Cami!
recien veo tu post sobre Vallejo y Vicent VG. HERMOSO!
Amiga Rosana,
Es cierto, fueron sentimientos de gran intensidad por el significado del encuentro y por la visión de aquell@s viej@s luchadores que rondaban los 90 años, algunos de ellos participantes también en los frentes de Europa durante la II Guerra Mundial, siempre luchando contra el fascismo y conservando aún sus convinciones políticas y su espíritu de lucha.
Pero también, amiga, una sensación agridulce pues dada la bajeza en la que se desenvuelve la política actual española me embargaba el dolor y la duda de que se estuviese utilizando a aquell@s venerables héroes/heroínas para usos partidistas.
Períteme que te incluya una biografía de Blas de Otero en la que podrás apreciar sus vivencias personales, sus dudas existenciales y su evolución política al constatar la perversión intrínsica en la dictadura franquista.
Besos
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EL OTRO DIARIO IMPRIMIR
Jueves, 20 de enero de 2005 ENVIAR A UN AMIGO
1.1 Infancia, de Bilbao a Madrid: 1916 – 1933
Blas de Otero Muñoz nació el 15 de marzo de 1916 en Bilbao (1). A los 7 años entró en el colegio de María de Maeztu; el preparatorio e ingreso de Bachillerato lo estudiaría en un colegio de jesuitas. Su casa era para él refugio y remanso de paz, un microuniverso mitificado de tranquilidad y juegos, habitado por él mismo, sus padres, su hermano y su institutriz, mademoiselle Isabel (2). Por el contrario, el colegio representaba una suerte de infierno represor para el niño:
Madre, no me mandes más a coger miedo
y frío ante un pupitre con estampas.
Tú enciendes la verdad como una lágrima (3) [...].
Tres años después la familia quedó en la ruina y decidieron mudarse a Madrid para tratar de remediar la situación. En la capital encontró una libertad que no tenía en Bilbao y descubrió su propia identidad. En este ambiente empezó a escribir.
Cuando tenía 13 años murió su hermano, tres mayor que él; tres años después falleció su padre. El carácter alegre por naturaleza de Blas de Otero se agrió; se volvió introvertido y pesimista. A esta edad empezó su obsesión por la muerte. En 1931 comienza la licenciatura de Derecho; poco después tuvo que abandonarla para volver a Bilbao con su familia. La situación de ruina se había agravado tras la desaparición del padre, lo que impuso el regreso a la ciudad natal.
1.2 Juventud, de Alea a Nuestralia: 1933 – 1944
Ya de vuelta a Bilbao, Blas de Otero se encontró con que debía llevar adelante a la familia, a la vez que cursaba por libre sus estudios de Derecho. La situación supone demasiado peso para su frágil estabilidad emocional, que se quiebra; el joven Otero empieza a padecer serias crisis nerviosas. Encontró tres apoyos para mantenerse cuerdo: la religión, la amistad y el arte.
Su vida religiosa, por aquel entonces, era muy intensa. Miembro de la Federación Vizcaína de Estudiantes Católicos, congregante de Los Luises de San Estanislao de Koska... Incluso firmaba sus poemas en aquel entonces como “Blas de Otero, C.M.”: Congregante Mariano. Empezó a publicar su poesía por esos años; unos versos claramente marcados por su creencia religiosa e influenciados por los místicos españoles y la literatura cristiana: las Baladitas humildes, publicadas en la revista jesuítica de Los Luises. También comenzó a moverse en los ambientes artísticos de su ciudad; junto a un grupo de amigos creó distintos grupos poéticos: en un primer momento Los Luises; después vendría Alea; y finalmente Nuestralia, su particular torre de cristal.
Aunque fue uno de los padres de Alea, no era uno de los más asiduos, posiblemente por su espíritu solitario. Alea fue, en principio, tertulia artística y punto de encuentro para intelectuales de toda índole. Después de la Guerra Civil comenzó a interesarse en la publicación de la obra de sus miembros: en Cuadernos de Alea aparece Cántico espiritual, la primera obra de cierta extensión del poeta.
Más tarde vendría Nuestralia, un núcleo cerrado formado por Blas de Otero y otros cuatro amigos. Como grupo tuvo corta vida pero gran intensidad, y fue importantísimo para la consolidación poética de Otero. Gracias a su influencia comenzó a experimentar con recursos expresivos desconocidos. Estaban marcados por su fervor religioso: sus influencias oscilaban entre los místicos, Juan Ramón Jiménez y la Generación del 27, pasando por poetas tan dispares como Rabindranath Tagore, Miguel Hernández y César Vallejo. Acostumbraban a citar y recitar versos en sus reuniones: muy posiblemente, en este tiempo adoptó Blas de Otero el que había de ser uno de sus recursos más interesantes: la intertextualidad.
El poeta se debatía entre su vocación poética, que le exigía una vida bohemia, y la necesidad de trabajar para mantener a su familia. En 1935 acaba Derecho en Zaragoza; poco después empieza la Guerra Civil, que pasa para él sin pena ni gloria. En 1941 comienza a trabajar como asesor jurídico a la vez que ve crecer su prestigio como escritor. En 1943, incapaz de soportar el conflicto con su vocación, vuelve a Madrid para matricularse en Filosofía y Letras, con el plan de emular a otros poetas-profesores y ganar cátedra de Literatura. Sin embargo, la Universidad no era el lugar de erudición e intercambio cultural que él esperaba; defraudado, regresó a Bilbao cuando su hermana mayor (que sustentaba a la familia) enfermó y no pudo seguir trabajando.
Henchido de un sentimiento de culpa terrible, quema todos sus poemas como expiación. A partir de entonces se dedicó a enseñar Derecho por lo particular y preparar oposiciones.
1.3 Afirmación de la vocación poética: 1944 – 1955
En 1945 sufrió una terrible crisis depresiva que lo llevó a recluirse en el sanatorio de Usúrbil. Durante esta crisis se destruye su bucólica visión de la amistad, su firme posición religiosa y su cándida valoración poética; sin embargo, encuentra en la creación artística su mejor terapia. En estos años nacen, casi íntegramente, las tres obras de su ciclo existencial: Ángel fieramente humano, Redoble de conciencia y Ancia.
Seleccionando poemas inéditos junto a otros publicados en diversas revistas de la época salió Ángel fieramente humano, que presentó al premio Adonais. Le fue negado el premio, al parecer por cuestiones de heterodoxia religiosa. En 1950, sin embargo, gana el premio Boscán con Redoble de Conciencia.
Desde 1955 ya fue considerado uno de los grandes poetas de la posguerra. Su poética cambia de rumbo: pasa de ser afirmativa a interrogativa, inquiriendo al mismo Dios. Sólo aparecen dos personas: “yo”, el poeta; y “tú”, Dios. El “yo”, solitario y sufriente, busca un “tú” para dialogar y sólo encuentra el silencio. Como resultado del fracaso de esta búsqueda (que era poética, pero también vital) se impone la confirmación de una nueva fe (4).
1.4 Del existencialismo al coexistencialismo: 1955 – 1964
La soledad de Blas de Otero crecía con su prestigio. Su búsqueda de un “tú” con el que dialogar había fracasado. Sin embargo, encontró una manera de mitigar su soledad: el encuentro con los otros, ser hombre entre los hombres. Así apareció el “nosotros” en su poesía: un cambio en su poética que no sólo significó una nueva dimensión en su obra, sino también el descubrimiento de la solidaridad humana, que terminó con su crisis y le devolvió la paz espiritual. La poesía del desarraigo pasó a ser poesía del encuentro.
Ayudaron a este giro de timón sus nuevas amistades, poetas y artistas del grupo bilbaíno y nombres importantes del Instituto Cisneros, que lo encaminaron a “la inmensa mayoría”. Por aquel entonces su prestigio había crecido tanto que empezaba a ser estudiado por los eruditos (Dámaso, Alarcos...), a aparecer en antologías, ser protagonista de monografías, artículos y ensayos y ganar todos los premios importantes de su época.
Su extraño sentimiento hacia España, de amor y repulsión a la vez, lo llevaron al autoexilio a París. Allí accedió a los círculos comunistas, e incluso se afilió en 1952 al Partido Comunista por afinidad, si no política, sin duda ideológica: en él ve cristalizados sus ideales humanistas. En París se fraguó Pido la paz y la palabra desde su nueva fe en el género humano: el verso se había convertido en una herramienta para tratar de cambiar el mundo.
Si el odio lo había llevado lejos de España, el amor le hizo volver: la gran añoranza que sentía por su tierra le hizo sumirse en nuevas crisis emocionales y depresivas. A finales del mismo año regresó con la firme convicción de conocer a fondo su país y tratar con el pueblo llano. Convivió y trabajó con mineros; recorrió los pueblos del interior de Castilla y León, sin apenas dinero, viviendo del trabajo y de lo que le ofrecían los amigos que iba haciendo por el camino. El compromiso que adquiere con la gente de a pie le empujan a terminar Pido la paz y la palabra y escribir En castellano.
Entre 1956 y 59 vivió en Barcelona, donde frecuentó los grupos artísticos locales. Allí le censuraron En castellano, pero publicó Ancia, resultado de la suma de ÁNgel fieramente humano y Redoble de concienCIA, más algunos poemas nuevos; aunque se sitúe cronológicamente en la época social de su poesía, la temática corresponde a la época anterior, para la que sirve de epílogo y broche final. Ancia ganó el Premio de la Crítica en 1958.
En 1960 viajó a la URSS y China invitado por la Sociedad Internacional de Escritores. Por esta época se publican (siempre fuera de España por culpa de la censura) Esto no es un libro (Puerto Rico, 1963) y Que trata de España (París, 1964).
En 1964 se trasladó a Cuba, donde le fue concedido el premio Casa de las Américas. Allí conoció a la cubana divorciada Yolanda Pina, con la que se casó. Durante tres años vivió en La Habana con ella; en 1967 se divorció y regresó a Madrid, donde reanuda la antigua amistad y el amor con Sabina de la Cruz. Su relación con ella durará hasta la muerte del poeta y le dará la estabilidad definitiva. Fueron días de paz espiritual, tranquilidad emocional y pasión creadora.
1.5 Últimos años: 1964 – 1979
Durante esta época publica numerosas antologías recopiladas por él mismo, además de libros con nuevos versos. También se dedica a pulir los antiguos; es por esto que hay numerosas variantes de su poesía.
Su enfrentamiento con el franquismo, al que había visto nacer, crecer y morir, fue constante. Anheló y cantó la democracia durante 40 años; luchó por ella, e incluso apareció en mítines, conferencias y recitales en las primeras elecciones. Sin embargo, como Moisés a la vista de la Tierra Prometida, no llegó a ver completamente realizado su sueño. En 1979 murió por una embolia pulmonar, habiendo cumplido con sus preceptos vitales y al final de una larga búsqueda, vital pero también poética:
De esta forma, una existencia temporal adquiría una categoría intemporal gracias al poder demiúrgico de la poesía. En la creación poética residía la salvación del hombre. La biografía de Blas de Otero es la historia de una pasión creadora y la materialización de la salvación humana por la poesía (5).
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(1). Su relación con Bilbao, y posteriormente también con España, fue de amor-odio. Le repelían los muchos defectos que encontraba en la sociedad y costumbres, pero a la vez amaba su tierra con pasión.
(2). Víd. Mademoiselle Isabel, en Ángel fieramente humano, ed. Losada, 1972, Buenos Aires.
(3). Víd. Biotz-Begietan, en Verso y Prosa, ed. Cátedra, 1999, Madrid.
(4). Se confirma lo dicho en la Introducción: es imposible separar poesía y vida en Blas de Otero. Su pérdida de fe, de rumbo; su búsqueda de un nuevo norte eran un problema espiritual que él convierte en problema.
(5). ASCUNCE ARRIETA, José A., Cómo leer a Blas de Otero, ed. Júcar, 1990, Madrid, pág. 40.
gracias Jose . porque esto que me dejas no aparece en ningun lado , lo unico que obtuve son los datos bibliograficos que puse
muchisimas gracias por tu tiempo
Blas de Otero me parece un gran poeta, además comprometido, garcias por acordarte de él.
Besos
los datos que dejo Jose , son muchisimo mas completo que los mios
gracias de todas maneras Giv